Las piedras del peregrino
Lunes 17 de agosto, 2026
Para la Comunidad Profesional y de Negocios
LAS PIEDRAS DEL PEREGRINO
El Camino de Santiago es una red de rutas de peregrinación de origen medieval que terminan en la tumba del apóstol Santiago el Mayor, situada en la Catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, España. La ruta más famosa y transitada es el Camino Francés, que recorre unos 800 km desde los Pirineos empezando en Saint-Jean-Pied-de-Port.
Si alguna vez has recorrido el Camino de Santiago, probablemente hayas notado las pequeñas piedras apiladas sobre los mojones, cruces u otros puntos simbólicos a lo largo de la ruta. A primera vista, parecen detalles curiosos, casi invisibles en medio del paisaje. Pero para muchos peregrinos, cada piedra tiene un significado profundo.
Desde el siglo XII, los peregrinos recogen una piedra de su ciudad natal o del punto de partida de su caminata, y la llevan consigo durante cientos de kilómetros como símbolo de dolor personal, pena u oración antes de depositarla en un monumento.
Cuenta una historia que un peregrino inició este largo viaje de cinco semanas. Al salir, cada persona de su pueblo le regaló una piedra “para que la lleves en el camino y recuerdes que no viajas solo”.
Al principio parecía un gesto bonito. Pero con cada kilómetro, la mochila pesaba más. El sol lo quemaba, las piedras se le clavaban en la espalda, y su andar se volvió más lento. Cuando cayó exhausto en el camino, un anciano lo encontró y le preguntó:
—¿Por qué cargas tantas piedras?
—Me las dieron con amor —respondió el peregrino.
—¿Y crees que el amor se demuestra con peso? —le dijo el anciano.
Ese día, el peregrino entendió que algunos regalos, aunque bien intencionados, no estaban diseñados para cargar. Soltó lo que no necesitaba y siguió su viaje más liviano. Por primera vez, disfrutó del camino a Santiago.
REFLEXIÓN:
La mayoría de nuestras cargas las hemos aceptado llevar sin que nadie nos haya obligado a ello. A pesar de que se vuelven pesadas y oprimen nuestra alma, tendemos a aferrarnos a ellas como si fueran motivo de honra o justificadas por nuestra vida y circunstancias. En realidad, no podemos culpar a nadie por depositarlas en nuestra mochila espiritual.
De hecho, cargamos muchas de estas "piedras" como resultado de decisiones tomadas a lo largo de la vida como cuando guardamos rencor y no podemos perdonar, ni perdonarnos. Es como si llevaramos a cuestas a quienes nos han ofendido o lastimado, pero aceptamos el papel de víctimas y aunque nos quejemos seguimos viviendo como esclavos.
No menos importante, asumimos responsabilidades que no nos corresponden como si la felicidad o paz de otros dependiera de nosotros. Ciertamente, los traumas y malas decisiones nos pasan la factura pero la decisión de cargar estas "piedras" sigue siendo exclusivamente nuestra.
¿Podemos ser libres y deshacernos de las piedras que han venido aumentando el peso de nuestra mochila? Por supuesto que sí. Identifica primero cuales son esas piedras que no te permiten caminar en paz y con gozo en la vida. Luego, con humildad cuestiona si te pertenecen o no y mejor aun, si Dios nos pidió llevarlas.
Sin falta, toma una decisión hoy y suelta cada piedra que hayas identificado en una lista, ora a Dios para que El se haga cargo y arroja piedras a un riachuelo liberándote simbólicamente de cada una. Pero, debes ser intencional y actuar con verdadera convicción.
FRASE DE PODER:
Somos responsables de nuestra libertad o esclavitud terrenal
ESCRITURA:
Hebreos 12:1 (NVI)
“(…) Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante".
Cuando estuve en Aquitania, Francia, fui a Saint-Jean-Pied-de-Port con mi esposa y pudimos ver algunas piedras que los peregrinos precedentes había depositado a lo largo del camino a Santiago. Me recordaron una decisión que cambio nuestras respectivas vidas y matrimonio, confesar a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Le entregamos nuestras piedras y empezamos a caminar con gozo y paz, sin temor al mañana y sin culpa por el pasado. Tu también tienes esa opción ahora mismo.
Oro por tu decisión de vida
Juan Carlos Flores Zúñiga
FUNDACIÓN LIDERINNOVA

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