Maná del Líder
Lunes 27 de Febrero, 2012
Al Servicio de la Comunidad Profesional y de Negocios
Mientras leía una revista en la oficina de un dentista en Paris, Philippe
Petit quedó absorto por un articulo sobre las Torres Gemelas en Nueva
York. Como artista callejero Petit de 18
años estaba buscando constantemente nuevos lugares para sus actos de
equilibrismo sobre cables a gran altura. Estudiando la interpretación artística
del Centro Mundial de Comercio, Petit tuvo la visión de caminar sobre la cuerda
floja entre las dos torres.
En los siguiente seis años, Petit se enfocó exclusivamente en lo que parecía un sueño absurdo. Acopió
toda la información que pudo encontrar sobre la arquitectura de las Torres
Gemelas, practicando su acto de equilibrismo sobre un cable sin cesar y
ahorrando dinero para volar a los Estados Unidos. Tan pronto arribó a Nueva York en 1974, sin perdida de
tiempo se dirigió al Centro Mundial de Comercio. Usando varios disfraces, Petit
y sus amigos inspeccionaron las torres.
Una noche de martes, Petit y sus acompañantes ascendieron a las torres con
el equipo asido a una cuerda. Usando una flecha y un arco, dispararon una línea
de la torre norte a la sur, y pasaron el resto de la noche febrilmente
tendiendo un cable de una pulgada de grosor entre las dos torres. El miércoles
temprano por la mañana con el inicio del bullicio de Wall Street, Petit se
subió al cable para hacer su acto.
Conforme los asombrados espectadores observaban el espectáculo, las
autoridades locales se reunieron para detener al ilegal equilibrista de la
cuerda floja. Como un consumado artista
del espectáculo, Petit se concentro en su acto, rehusando escuchar las
peticiones que a gritos le hacían los policías para que se detuviera. Tras ocho
rutinas de ida y vuelta entre las torres, Petit se entregó finalmente a la policía.
REFLEXION
Petit pudo haber permitido que las distracciones lo disuadiera de su sueño. Recaudar
dinero para el plan, eludir la seguridad para inspeccionar las torres, y
estirar un cable entre las dos torres parecían tareas imposibles de
lograr. Sin embargo, la magnitud de la
pasión de Petit para alcanzar su visión minimizo los obstáculos a su plan.
Hay tres lecciones importantes en la proeza de Petit. En primer lugar, el
fuego interno de cada persona es lo que lo o la impulsa a sobresalir. Dicho de una
manera sencilla determinar su destino. Como regla general, los líderes lograr
influencia proporcional al tamaño del fuego que arde en su interior.
En segundo lugar, la pasión provee a los líderes con una ventaja extra sobre
la competencia. Tras una competencia
deportiva los comentarista de los medios ocasionalmente observan como el lado
ganador “quería mucho más” ganar. Cuando todos tienden a ser iguales en sus
capacidades, el equipo mas apasionado típicamente prevalece sobre los demás.
En tercer lugar, la pasión hace lo imposible posible. La gente esta diseñada
para que cuando se encienda su alma no se dejen achicar por las barreras en
frente de ellos. Esa es la razón por la que un líder apasionado es
particularmente efectivo. El o ella
vislumbran posibilidades y oportunidades para progresar donde personas sin
pasión solo ven obstáculos en el camino y razones para que las visión no sea
alcanzada.
La pasión es un fuego en nuestro interior que no podemos contener. Trasciende nuestro intento vano de controlarla. Se nota y contagia a quienes nos rodean. Dios nos dió pasión para cumplir los sueños que parecen imposible. Sin pasión por lo que Dios ama, dedicaremos nuestra pasión a lo que nos destruye. Por eso cada uno es responsable por encontrar aquello que lo apasionada y dejarse usar por Dios en ello aunque parezca absurdo o imposible para los demás.
FRASE DE PODER
Nada hay imposible para quien cree y lidera con pasión
ESCRITURA
Jeremías 20:9 (NVI)
"...su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más."
Te invito al iniciar esta semana a que consultes al menos personas (esposa (o), mentor o compañero (a) de trabajo) para que te den una evaluación honesta sobre el nivel de pasión que muestras en tu labor diaria. Pregunte sobre las formas en las cuales su pasión se manifiesta más evidentemente. Si ellos consideran que su pasión es baja, entonces haga un autoexamen interior para recuperar su entusiasmo en lo que hace. ¿Por qué entro a desempeñarse en su oficio o profesión actual? ¿Qué fue lo que lo emocionaba antes y que ya no es una fuente de inspiración? A la luz de sus respuestas pida a Dios que le muestre como levantar de nuevo su pasión y actue en consecuencia.
Juan Carlos Flores Zúñiga


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